Me tiré la mayor parte de ese mes de Agosto, el más caluroso que recuerdo, intentando encontrar la manera de sacar algo en claro de ese portátil. Pasaba tardes enteras en mi habitación, sudando hileras que me caían en el pecho, rompiéndome la cabeza con el afán de descifrar todos esos datos. El acceder a los archivos privados del Dr. no me resultó nada difícil. Programe un par de subrutinas que acoplé mediante una pequeña placa de hardware que yo mismo elaboré. Una vez me proporcionaron los códigos correctos pude acceder a todos los datos. Sin embargo no iba a ser tan fácil. La mayoría del texto que pude encontrar, y que tenía que ver con el proyecto, estaba escrito en lo que pude deducir como Atlante. Yo no sabía atlante, y ni siquiera el Dr. nos había hablado de este idioma. Me encontraba en un callejón sin salida. A principios de Septiembre me rendí y decidí pedir ayuda. Pensé en acercarme a Laila, pero deseché la idea rápidamente, me había rechazado tajantemente, no iba a intentarlo más con ella, nada me impulsaba a hacerlo.

Me dirigí a Dedalo, si alguien sabía algo acerca del Atlante ese era Dedalo. Decidí ir a primera hora de la mañana. Después de todo, el trabajo que desempeñaba con los científicos era una especie de tapadera para mantenerme alejado del verdadero asunto. Nadie iba a reprenderme por perder unas horas de trabajo.

Llame a la puerta.

-¿Si?

-Soy yo.

Me abrieron lentamente. Desde hace unas semanas mis tíos andaban con pies de plomo en lo referente a las relaciones sociales. Salían poco y no hablaban con nadie. El Dr.Chandra parecía contento con este trato y les ignoraba. Habíamos pasado de estar con los nuestros a estar encerrados en una cárcel.

-Dedalo, necesito traducir textos del Atlante.

-¿Por qué? ¿Qué has descubierto?

Le hablé del portátil, de los papeles que descubrí en la sala de reuniones. No parecía muy sorprendido, asentía con la cabeza a todo lo que decía y pensaba a toda velocidad.

-Rayo fue entrenado por el Dr.Chandra. Aunque ahora parezca un anciano el Dr. fue uno de los mejores hombres que ha habido dentro del cuerpo de Atlas.

-¿Atlas?

-El cuerpo de espionaje. Son seis hombres que son repartidos por todo el globo. Son expertos en lucha cuerpo a cuerpo y en armas de fuego. Se dice que hablan catorce idiomas diferentes, que conocen secretos acerca de la localización secreta de los restos Atlantes y que poseen piezas de Oricalco que transportan con fines desconocidos. Se especula con su lealtad a menudo pero siempre se prueban dignos. Tienen misiones diversas, desde eliminar potenciales objetivos hasta obtener información de gobiernos extranjeros... Rayo pertenece a ese cuerpo. Una vez dentro no puedes echarte atrás, pero Rayo es especial. Nunca ha habido ninguno como él. No suele hablar de esto pero es una leyenda dentro del cuerpo. Es el único miembro activo hoy en día. El grupo se creó durante la segunda guerra mundial y alcanzó su mayor esplendor durante la guerra fría. A día de hoy se encuentra disuelto.

-Y el brazo...-Mi tío asintió lentamente.

-Pero él sabe atlante. Se usa para encriptar mensajes, tu tío lo usaba a menudo en sus misiones de espionaje. Habla con él.

-¿Dónde está?

-Ha subido a la superficie.

CONTINUARÁ...