¿Por qué?
La noche se cierne sobre todo.
No queda nada, no quedan lágrimas que llorar. Las estrellas no brillan más esta noche.
¿Por qué? No es justo. No es justo perder tu guía en el camino. No. No hay gritos de socorro, no hay brisa, no hay vida.
¿Quién decide cómo y cuándo? ¿Cuantas almas perdidas abandonan el camino porque se han perdido? No hay karma. No hay luz. El cielo negro se ha tragado el ánimo, queda la agonía, sólo queda la soledad.
Soledad. No hay dulzura en tu llegada, no hay gritos de bienvenida ni suspiros de satisfacción. Nada le preparó para esto. Nada le anunció su llegada.
Después de tantos, tantos momentos. Tanta pasión. Nada desaparece, sólo se esconde, sólo hay que buscar detrás del velo que es la rutina.
No hay dioses que le sonrían esta noche, le han quitado todo, no hay premios de consolación.
Se cierra la puerta, nadie sabe cuándo volverá a abrirse. Los lazos que les unieron no se rompen con palabras, no se rompen, no pueden romperse. Nadie sabe si se volverá a abrir. Soy el guarda de la puerta, esperaré a que la abran, esperaré la llegada de quien anuncia buenas nuevas.
Pero hoy se acaba, se separan, pero nadie, nadie les quitará aquello que les hace únicos. Son únicos. Fueron uno.
¿Por qué? ¿Por qué no creyeron en sí mismos?


Pablo dijo
Muy profundo, realmente me ha encantado =D
16 Marzo 2009 | 10:20 PM