Sí, eran familia después de todo. Después del drama de la "separación" de mi padrastro pasé un año deambulando por el mundo con mis tíos. Eran tres: Miguel, Dedalo y "Rayo" y aunque este último no se llamaba así de verdad tampoco llegue a saber su verdadero nombre ni porque le faltaba un brazo.
Al principio fue un poco duro. No saber a dónde íbamos nunca, despertarnos en mitad de la noche para irnos apresuradamente, no hablar con nadie...fue extraño, pero eran muy buenas personas y me trataban como si fuese su hijo. Me estaba empezando a divertir. Me enseñaban muchas cosas. Dedalo era un genio, literalmente. Sabía de todo, y con un conocimiento profundísimo. Ya podías preguntarle acerca de los instintos migratorios de las aves, pedirle que te enseñase física cuántica o retarle a recitar los versos de cualquier obra de arte clásico. Era bastante bobalicón, engañarle no era tarea difícil si sabías sus puntos débiles. Sentía debilidad por el café y no salía nunca de casa sin un paquete de cigarrillos.
"Rayo" como podéis intuir era el rápido del grupo. Nos sacaba de todos los apuros (como pude descubrir más adelante cuando me enteré de la razón de nuestros vagabundeos por el mundo) en menos de lo que tardarías en decir su nombre. Tenía una mente prodigiosa a la hora de dilucidar problemas lógicos. Era un experto en estrategia y nunca mostraba el menor signo de debilidad ni duda. Era el más divertido de todos y con el que más tiempo pasé durante esa época, de él heredé mi capacidad de iniciativa y descubrí el placer de un trabajo bien hecho.
Miguel era el payaso, por así decirlo. No me entendáis mal, era genial, como todos, pero era el único que disfrutaba con esas pequeñas cosas de la vida que hacen felices a los niños, esa chispa de inocencia que en algún momento perdemos, él la mantiene como si acabase de cumplir quince años. La mayoría del tiempo lo dedicaba a planear absurdos planes que acababan con uno de nosotros con los pantalones bajados o con kilos de pasta esparcidos por nuestras cabezas. Siempre con su baraja de cartas en la mano, esperando a sorprendernos con algún juego de ilusión. Si alguna vez faltaba una sonrisa en el grupo o necesitábamos unas palabras de ánimo (que en su lenguaje se traducían en bromas sin sentido de las que él mismo se reía) ahí estaba él para darle ese toque de color a un día que de otra manera habría sido gris.
Los primeros meses con ellos fueron un poco confusos. Tampoco me explicaron mucho. Alcanzaron a contarme que eran hermanos de mi madre, y que Laura (esta es mi madre) había muerto cuando yo tenía tres años. Nunca me contaron mucho mas, lo que fui averiguando poco a poco lo debo a lo bien que me hago el dormido y a las escapadas nocturnas en las que investigaba entre los papeles de Dedalo. La verdad nunca creí la historieta que mi padre me había intentado hacer creer. Mi padre, ese gran desconocido. Si tengo tiempo os hablaré de él.
Todo iba bien. Viajábamos, visitábamos monumentos, seguimos así durante aproximadamente un año, hasta que nos encontraron...
Yo no sabía que escapábamos de nada ni de nadie. Un día después de comer acabamos en un bar de parís. Tras comer un par de baguettes rellenas Dedalo no pudo dejar pasar la oportunidad de pedirse un café extra grande. Mientras el aroma del café inundaba el ambiente saco un cigarrillo de su pequeño estuche de metal y se lo encendió dándole una calada infinita.

-Después de París saldremos del continente si no os parece mal. Tanto tiempo en Europa empieza a preocuparme. No creo que debamos dejar pasar más de una semana.

-Tampoco hay que apresurarse, nadie sabe que estamos aquí.

Siempre me hacia el loco pero me enteraba de todo. Me di cuenta de que alguien parecía igual de interesado que yo en la conversación, así que le di un codazo a Miguel para atraer su atención al hombre del sombrero. Todos se callaron de inmediato. Supongo que serán imaginaciones mías pero juro que creí ver un destello en los ojos del hombre del sombrero, llevaba gafas de pasta y hacía como que leía el periódico. Mis tíos se pusieron muy nerviosos, nunca les había visto así. Recogieron todo y me sacaron del bar tirando de la chaqueta. Cuando salimos comenzaron los disparos...

CONTINUARÁ...