La música sonaba, ya acababa la tarde. Sería la música su acompañante, su amiga otra vez.
"Yeah I'll tell you something, I think you'll understand..."
Sentado en frente de su monitor, cansado miraba al azar, fotos, su correo, la pagina de la universidad. Miraba pero no veía, no veía nada de su interés. Otra más, otra semana más. Un suspiro inagotable que llegaba al fin. ¿Cuántos mas? Los que hicisen falta.
¿Porqué escribía? Por que era fácil, por que así hablaba consigo mismo, por que así sentía que no tenía miedo. Simplemente sentía que ella lo vería, que sonreiría al leerlo y eso le daba un empujón, le iluminaba un poco, le hacía feliz. Por que sabía que cuando leyese las palabras le imaginaría, vería su cara, su sonrisa, por que sonreía cuando escribía, le sonreía y ese era su regalo en cada verso, un sonrisa, entregada en palabras, un sentimiento envuelto en lírica. Por que sabía que ella respondería con una sonrisa y ese era su regalo, su recompensa.
Así escribía, sentado en su habitación. Paraba para mirar al techo y volvía a reir, porque recordaba, tanto que se mezclaban rios de imágenes en su cabeza, recordaba momentos, recordaba un instante, un detalle, fugaz, pero ahora eterno.
"...I wanna hold your hand..."
Seguía sonando.Le acunaba, porque esa era la sensación y no podía evitarlo. Cada día acaba igual, el silencio le abordaba para hacerle recordar que aún no, y entonces remarcaba ese sentimiento, remarcaba las palabras, pero se quedaba con una, aún. Y era la anticipación lo que le ayudaba a dormir. Eran las imagenes de recuerdos aún no grabados, momentos por ocurrir, experiencias que compartir, todo eso le hacía descansar contento.
No quería perderse, bueno y si se perdía quería que fuese con ella. Aguantaba, era lo que tocaba. Sacudía la cabeza y asentía. Eran tan poco lo que quedaba. Cruzó las manos encima del teclado. Un poquito mas. Lo que hiciese falta.
"And when I touch you I feel happy inside
It's such a feeling that my love
I can't hide, I can't hide..."